![]() |
||
| catálogo | puntos de venta | quiénes sómos | noticias |
![]() Notas marginales por Federico Irazábal No es casual que el texto que abre lleve este nombre (Deriva). Porque efectivamente su relación especular con el título de todo el volumen es más que singular. Cano juega con las palabras, las utiliza como un niño-adulto. Las dice como un niño, casi al pasar, ingenuamente, pero las utiliza como un adulto, consciente, agudo, mordaz. El diccionario es la herramienta más estúpida que cualquier lector de Cano pueda llegar a utilizar. (...) Primera versión... Buscamos en el índice y nada nos indica que exista una última, o por lo menos una segunda. Leí, o escuché rumores, no recuerdo, que decían que Cano es el más borgeano de los dramaturgos argentinos. Pero Borges publicaba para dejar de corregir, decía. ¿Piensa Cano seguir corrigiendo? Si piensa hacerlo, ¿qué sentido tiene leer una obra que aún no está acabada? ¿Será que Cano entiende la escritura como una reescritura proyectada al infinito? De ser así, ¿cuál es el cuerpo-textual-Cano? ¿Existe tal cosa? Sospecha desoladora: la obra de Cano no es, no alcanza a ser un cuerpo (perdón, en latín: corpus). |
Efectos
de escritorio
|