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Tapa de la 1° Edición
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Anotaciones
de una portada que pudo ser y no fue.
Pensar una portada (Tapa) es para nosotros tan
difícil como para un escritor enfrentarse a la "hoja en
blanco"y ponerse a escribir.
En medio del proceso de edición de este libro, desde que se pensó
la posibilidad de esta edición hasta que se concretó,
el autor muere y aunque alcanzó a revisar y corregir el inmenso
trabajo de traducción de su alumna de doctorado (Alicia Gutiérrez),
no pudo ver las pruebas de portada, ni el título que se le daría
a, sin imaginarlo, su último trabajo editado en lengua española.
Es así que de este proceso terminaron interviniendo Alicia, Gerome
(su hijo), Frank Pupou (su asistente personal y secretario de "razones
para actuar") y nosotros (ignotos editores porteños).
Para nosotros estas "notas para una sociología de la cultura"
tienen como anecdota la entrañable comunicación (vía
mail) con estas personas tan cercanas al que fue también en la
distancia nuestro maestro.
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Creencia
artística y bienes simbólicos. Elementos
para una sociología de la cultura.
Pierre Bourdieu
280
páginas | abril 2003
Traducción
de Alicia Gutiérrez.
$ 25.- | ISBN 987-20034-9-1
El
sociólogo Pierre Bourdieu construyó una obra significativa,
que tuvo sus expresiones más productivas en las tres últimas
décadas del siglo XX.
Por Lucas Rubinich, marzo 2003.
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Intelectuales y mercado
Reseña
en el suplemento Radar Libros / Página 12 (BUE)
Por Daniel Link
Creencia
artística y bienes simbólicos incluye una serie de textos notables de
Pierre Bourdieu (la mayoría de ellos inéditos en castellano) que revelan
los procesos de formación de los conceptos de su teoría sociológica
y, sobre todo, nos permiten hoy retomar su trabajo en el punto en el
que Bourdieu se encontraba en el momento de su muerte. No hace falta
insistir en cuánto le debemos a Bourdieu todos quienes nos interesamos
por los problemas que se asocian con el juicio estético y la valoración
de las obras de arte, independientemente de que asumamos la sociología
como el paradigma dominante de nuestro trabajo. La fuerza histórica
de sus proposiciones nos llega intacta desde el fondo de un tiempo que,
sin embargo, ya no es el nuestro. Tres son los aspectos en los que el
trabajo de Bourdieu debería ser retomado y completado.
En primer término, la lógica según la cual Bourdieu describe el funcionamiento
de la producción cultural en su totalidad es una "dialéctica de la distinción",
tal como se lee en "El mercado de los bienes simbólicos" y en "Sobre
el relativismo cultural", dos de los textos centrales de esta compilación.
En efecto, la sociología de los campos presupone un funcionamiento dialéctico.
No estoy seguro de que esa lógica pueda aplicarse a la cultura contemporánea,
cuando la dialéctica ha caído en el más completo descrédito (tanto en
la teoría política como en la estética).
En segundo término -resulta una obviedad decirlo-, Bourdieu piensa la
producción cultural (y artística en particular) como producción de bienes
(simbólicos), en relación con lo cual desarrolla una serie analógica:
capital simbólico, competencia, mercado, etc... Pero si pensáramos el
arte como una experiencia y no como un bien, la serie analógica se nos
revelaría por completo impertinente. Habría que pensar, en todo caso,
una sociología diferente. Esos dos presupuestos (en los que no me voy
a detener) limitan la aplicación de la teoría de los campos a momentos
ya históricos (es decir, canonizados) de la historia de la producción
intelectual y artística. No es casual que Bourdieu mencione una y otra
vez a Manet, Flaubert y Heidegger como los modelos de los cuales deriva
la lógica (dialéctica) de los campos.
La tercera razón tiene que ver precisamente con el carácter histórico
tanto del modelo propuesto por Bourdieu como del tipo de producción
cultural al que hace referencia. Pierre Bourdieu no prestó nunca demasiada
atención a la correlación entre las tecnologías de reproducción de la
palabra (y de la imagen) y la estructura del campo intelectual, aun
cuando éste, con las propiedades que le atribuye, no podría haber existido
sino en relación con la prensa escrita: el lugar en el que, históricamente,
se diseñaron el espacio simbólico (lo que Habermas llamaría la esfera
de la opinión pública burguesa) y los lugares o puestos de los que el
sociólogo habla.
La paradoja del siglo XIX es que al mismo tiempo que comienzan a verificarse
procesos de profesionalización del escritor (y tal vez por eso mismo),
el autor muere como tal: o se convierte en un mero efecto del campo
intelectual (es la solución de Bourdieu) o en "instaurador de discursividad"
(es la solución de Foucault). Es por eso que la noción decampo intelectual
(entendido como un sistema de posiciones autónomas) sólo podía sostenerse
en oposición al mercado (y sólo recién en Las reglas del arte y en varios
de los textos incluidos en Creencia artística y bienes simbólicos se
atreve Bourdieu a plantear con todas las letras esa oposición). Es decir,
si vale la pena sostener la autonomía (absoluta o relativa) del campo
intelectual, hay que plantear que esa autonomía es una función tanto
respecto del campo del poder como del mercado: así, el ascenso y ocaso
de los intelectuales, la muerte y la resurrección del autor, no serían
sino la consecuencia de la violencia con la que el mercado de bienes
simbólicos operó durante la segunda mitad del siglo XX sobre el campo
intelectual.
Las "cartas abiertas" de la modernidad -desde el "J'accuse" (1898) de
Zola hasta la "Carta abierta de un escritor a la Junta Militar" (1977)
de Rodolfo Walsh- definen el arco histórico de aparición, consolidación
y desaparición del campo intelectual como estructura (relativamente
autónoma) y de los intelectuales como agentes (autónomos, al margen
del mercado) de intervención en las cosas de este mundo.
Es una pena que Bourdieu no haya tenido tiempo de integrar sus últimas
intervenciones políticas en su modelo de los campos. Gran parte de los
contenidos de esas intervenciones y las apelaciones internacionalistas
que formulan en contra del neoliberalismo y la globalización sólo son
imaginables en relación con una tecnología de reproducción de la palabra
(es decir: una ecología del campo) completamente diferencial respecto
del mercado de bienes simbólicos: Internet.
Lo que Bourdieu no llegó a incorporar a su teoría de los campos pero
sí intuyó hacia el final de su vida (y dan cuenta de ello tanto los
textos recopilados en Creencia artística y bienes simbólicos como en
Pensamiento y acción, aparecido el año pasado) es que el estado de la
técnica modifica la forma y la función del campo intelectual.
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